Las estrategias del entrenamiento
Para alcanzar el objetivo propuesto hace falta una estrategia a largo plazo (macrociclo) y una distribución del trabajo semana (microciclo), en las que se establezcan los períodos de trabajo y de descanso, y se determine el tipo de trabajo a realizar con pesas o máquinas.
Las sesiones de entrenamiento van precedidas de un calentamiento de diez minutos de bicicleta estática o carrera a pie para que el cuerpo entre en la temperatura adecuada. En caso de problemas de espalda, se puede caminar.
Una vez terminada la fase de calentamiento, se realizan unos ejercicios de estiramiento general, pero sin excederse, antes de pasar al entrenamiento propiamente dicho.
Los ejercicios dedicados a los abdominales deberían ocupar no menos de un tercio y no más de la duración total de la sesión. Recordemos también que en el recto abdominal preodominan las fibras rápidas, que se entrenan con no más de 10-15 repeticiones explosivas. Y, al contrario, los oblicuos y el transverso están constituidos por fibras lentas y, por tanto, requieren ejercicios más lentos, con entrenamientos más frecuentes.
Para alcanzar la forma idónea, las personas que nunca han practicado este tipo de entrenamiento necesitarán seis semanas por término medio, mientras que las que ya tienen un cierto entrenamiento necesitarán unas cuatro.
Al finalizar este período habrá que pasar a un programa de mantenimiento, que constará de dos a cuatro sesiones semanales, según el nivel adquirido.
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