La importancia del descanso
El organismo es comparable a una central electrónica que recibe informaciones, las elabora y responde adaptándose. El cerebro recibe las señales y transmite las órdenes de adaptación a través de hormonas y neurotransmisores. Del mismo modo que las hormonas y los neurotransmisores influyen en el apetito, el descanso y el rendimiento físico, estos influyen en la producción de hormonas y de neurotransmisores. Aprovechando esta acción recíproca y trabajando en la dirección de los ritmos biológicos del organismo, tenemos la posibilidad de modificar nuestro cuerpo y mejorar sus “prestaciones”.
La producción de hormonas cambia según la estación del año. En los meses invernales se produce una cantidad mayor de cortisol (hidrocortisona), una hormona que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono y acumula la grasa. En verano y en otoño la luz y el calor favorecen la producción de testosterona y de la hormona del crecimiento (GH).
Las hormonas están relacionadas con el resposo: el organismo produce la hormona del crecimiento sobre todo durante las primeras horas del sueño, unas horas preciosas que no deben ser desaprovechadas. Tampoco hay que prescindir de una siesta después del entrenamiento matutino y de una comida hiperproteínica, para aumentar el nivel diario de esta hormona.
Fuente: Abdominales: técnica y ejercicios
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